Por Hicham Oulad Mhammed:
Es chocante ver como se pretende cambiar nuestra identidad y reprimir nuestra libertad de culto y de expresión. Al leer en la edición online del periódico El País este artículo que trata la decisión mayoritaria de los suizos de prohibir la construcción de minaretes en mezquitas, me encontré con comentarios pobremente argumentados que apoyan esta decisión.
Esas mismas personas no tienen ni la mínima idea sobre el Islam, solo que tres ver un par de reportajes confusos y generalizadores sobre los musulmanes, ya se creen expertos en Oriente Medio. Será verdad eso de que "la felicidad está en la ignorancia". Hasta hace poco me creía que El País era un periódico de inclinación izquierdista, pero a saber con los tiempos que corren.
En un referéndum que tuvo lugar en el país transalpino, el 57,5% de los votantes respaldó la iniciativa del ultraderechista Partido Popular Suizo (SVP-UDC).
Es realmente triste y decepcionante leer algo así. El racismo y la xenofobia están al orden del día, pero la islamofóbia parece que está incluso de moda.
En parte esta noticia es decepcionante ya que estoy seguro (al 200%) que la mayoría de los votantes no saben lo que es un minarete ni la función que tiene esta estructura. Al menos espero que después de votar se hayan molestado en informarse sobre ello, aunque sea sobre wikipedia.
Simplemente votaron con un "SI" en las urnas porque saben que su "SI" fastidia a los musulmanes de Suiza en particular, y de Europa y el mundo en general. Un "SI" en parte patrocinado y empujado por la nefasta propaganda de los medios de des-comunicación y desinformación a cerca del Islam. Unos medios dedicados a bombardear a su audiencia con imágenes negativas y estereotipos ensayados sobre el Islam y los musulmanes.
En realidad, los medios de comunicación en occidente han abandonado el periodismo hace mucho tiempo y ahora se dedican al sensacionalismo y el alarmismo, son meros tabloides que mezclan imágenes de Irak con las de modelos posando en pasarelas.
¡Y es que el alarmismo vende mucho! Y los medios de comunicación lo saben muy bien, ya que son empresas cuyo objetivo primordial son las ganancias. Lo demás, los sentimientos del billón y medio de musulmanes del mundo, es irrelevante.
Ante este panorama, el ciudadano europeo y occidental en general se crea INEVITABLEMENTE una imagen negativa del islam, los musulmanes y cualquier cosa que tenga que ver con ellos, incluidos los ladrillos de las mezquitas y los minaretes.
Por otro lado, los fascistas (camuflados bajo el eufemismo de ultraderechistas) han adoptado la estrategia que yo bautizaría "la alarma demográfica". Esta postura aparentemente nueva, pero realmente milenaria, consiste en alarmar constante, pero no consistentemente, a los ciudadanos de una invasión islámica encubierta. Una invasión que se lleva a cabo de forma paulatina utilizando el factor demográfico claramente a favor de los musulmanes.
En términos simples, repiten, cual papagayo en términos apocalípticos, que los musulmanes se reproducen demasiado rápido y que al cabo de pocas décadas el panorama demográfico cambiará tanto en Europa que los musulmanes serán mayoría.
Se olvidan, o mejor dicho omiten intencionadamente el hecho de que no son los musulmanes los culpables de la baja natalidad de la que sufre el viejo continente. S
También se olvidan de que los musulmanes sí fueron mayoría en ciertas partes de Europa hace siglos (lo siguen siendo en otras) y no se sabe de ninguna prohibieron a sus prójimos cristianos y judíos que construyesen iglesias, campanarios o altares y sinagogas.
Quizá se prefiere olvidar esta parte de la historia debido al alto civismo que caracterizó dichos territorios bajo influencia islámica. La convivencia generalmente pacífica y cívica dentro de estas comarcas y reinos se prolongó hasta que se decidió (por parte de los dos nuevos reyes del mambo) reemplazar la igualdad por la uniformidad.
Si hubiese sido un país musulmán quien convocase a sus ciudadanos en un referéndum sobre si se debería dejar a los cristianos construir iglesias o no, otro gallo cantaría y la quién sabe si la intervención hubiese llegado a ser a la americana: bombardeo y cambio de régimen.
Los minaretes tienen la misma función que los campanarios de las iglesias: indicar el comienzo del tiempo del rezo y llamar a la oración. Una oración que ni llama a matanzas de infieles ni a reconquistas. Una oración cuyo último fin es fomentar la hermandad (convivencia) y dar paz y estabilidad espiritual al individuo musulmán.
¿Como puede ser un lugar de culto como una mezquita, o un minarete ser un símbolo de radicalismo? Es evidente que hay musulmanes radicales (son una minoría dentro de la minoría) de la misma forma que hay fanáticos y extremistas cristianos y judíos, pero una mezquita o un minarete en sí no es más que una estructura, un edificio, que cumple una función de dimensión religiosa, espiritual y hasta social.
¿Como puede ser un lugar de culto como una mezquita, o un minarete ser un símbolo de radicalismo? Es evidente que hay musulmanes radicales (son una minoría dentro de la minoría) de la misma forma que hay fanáticos y extremistas cristianos y judíos, pero una mezquita o un minarete en sí no es más que una estructura, un edificio, que cumple una función de dimensión religiosa, espiritual y hasta social.
Ahora la pelota está en terreno musulmán. ¿Ejerceremos nuestro derecho y deber de expresarnos, de alzaremos la voz y diremos nuestro "¡BASTA YA!" a esta creciente política de apartheid en Europa? ¿O miraremos hacia otro lado y seguiremos igual de ingenuos e ilusos?
