Jutbat al wadá: el sermón de la despedida (último sermón del profeta SAW)

“¡Oh, creyentes!, escuchad con atención, porque yo no sé si después de este año estaré de nuevo entre ustedes. Escuchad lo que os voy a dicir muy cuidadosamente y trasmitid estas palabras a aquéllos que no pudieron estar presentes aquí hoy. ¡Oh, creyentes!, así como consideráis este mes, este día y esta ciudad como Sagrados, de igual manera considerad la vida y la propiedad de cada musulmán como sagrada. Devolvéd las cosas que les fueron confiadas a sus dueños. No lastiméis a nadie para que nadie os lastime. Recordad siempre que os vais a encontrar con vuestro Señor, y que Él os preguntará por vuestras acciones. Dios os ha prohibido que practiquéis la usura (el interés); por consiguiente, toda usura queda abolida de aquí en adelante. Sin embargo, es una obligación devolver el capital de un préstamo. No perjudiquéis y no seréis perjudicados. Dios ha declarado ilícita la usura, y todo el interés que se deba a mi tío Abbas Ibn Abd’ul Muttalib queda abolido de aquí en adelante... Tenéd cuidado con Satanás, preservad vuestra religión. Él ha perdido toda esperanza de que alguna vez podrá descarriaros en las cosas grandes, pero tenéis que tener cuidado con él y sus partidarios en las cosas pequeñas. ¡Oh, creyentes! es verdad que tenéis ciertos derechos con respecto a vuestras mujeres, pero ellas también tienen ciertos derechos sobre vosotros. Recordad que las habéis tomado como esposas con el consentimiento de Dios y con Su permiso. Si ellas cumplen con vuestros derechos entonces a ellas pertenecen sus derechos a ser alimentadas, vestidas y tratadas con bondad. Tratad bien a vuestras mujeres y sed amables con ellas porque ellas son vuestras compañeras. Y es vuestro derecho que ellas no hagan amistad con quien no apruebéis, así como que nunca nos comporteís de manera impúdica. ¡Oh, creyentes! adorad a Dios, realizad las cinco oraciones diarias, ayunad durante el mes de Ramadán, y dad de vuestra riqueza el Zakat. Realizad la peregrinación si tenéis medios. Toda la humanidad proviene de Adán y Eva. Un árabe no tiene ninguna superioridad sobre un no árabe, ni un no árabe tiene superioridad sobre un árabe; el blanco no tiene superioridad sobre el negro, ni el negro tiene superioridad sobre el blanco; excepto por la piedad y las buenas acciones. Sebéd que todos los musulmanes son hermanos. Nada será legítima pertenencia de un musulmán si pertenece a otro musulmán, a menos que fuera dado libremente y de buena gana. No cometáis injusticias en contra de vuestros semejantes. Recuerdad, un día seréis presentados ante Dios para responder por vuestras acciones. Así que tenéd cuidado, no os desviéis del camino de la rectitud después de mi muerte. ¡Oh, creyentes! Ningún profeta vendrá después de mí, y ninguna nueva fe nacerá. Por consiguiente, razonad bien y reflexionad sobre mis palabras. Os dejo dos cosas, el Corán, y mi ejemplo y Tradición, la Sunnah, si los seguís, jamás os desviaréis. Que los presentes informen a los ausentes; puede ser que los últimos sean quienes entiendan mis palabras mejor que aquéllos que me escucharon directamente. ¡Oh, mi Señor! ¡Sé testigo de que he llevado Tu mensaje a las personas!”

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