Jutbah 11 de Enero 2013 -- Nuestra creencia en la Predestinación--

de Isa Garcia, el viernes, 11 de enero de 2013 a la(s) 17:16 ·
 
Alabado sea Allah, Quien nos guió [agraciándonos con la fe] y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Oh Allah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.
¡Hermanos y hermanas en el Islam! Tengamos temor de Allah (swt), pues la piedad es la mejor provisión y el camino más recto que todos debemos seguir. Allah (swt) dice en el Sagrado Corán:
“¡Oh, creyentes! Teman a Allah como es debido y no mueran sino sometidos a Él.” (3:102)
Creemos en la predestinación, ya sea agradable o desagradable, que no es otra cosa que el designio divino, en su conocimiento y sabiduría, de todos los sucesos que tienen lugar en este universo.
La predestinación tiene cuatro etapas:
La primera etapa: El conocimiento. Creemos en que Allah, el Altísimo, conoce todas las cosas. El conocimiento de lo que ha sucedido, lo que ha de suceder en el futuro y de qué manera, es parte del conocimiento divino y eterno. Allah, el Altísimo, no obtiene nuevos conocimientos por haberlos ignorado, ni olvida nada luego de haber tenido conocimiento; ambas son características de lo creado y no del creador.
La segunda etapa: La escritura. Creemos que Allah, el Altísimo, ordenó que fuera escrito en la Tabla Protegida (al-Lauh al-Mahfudh) todo cuanto ha de suceder hasta el último día.
“Sabe que a Allah pertenece cuanto hay en el cielo y en la Tierra. En verdad, todo está registrado en un libro [en la Tabla Protegida]; ello es fácil para Allah” (22:70)
La tercera etapa: El deseo (voluntad). Creemos que Allah, el Altísimo, deseó todo cuanto existe en los cielos y la Tierra. Nada puede existir sin su deseo. Cuanto Allah desea existe y sucede y todo aquello que no desea jamás podrá existir o suceder.
La cuarta etapa: La creación. Creemos que Allah, el Altísimo:
“Allah es el Creador de todas las cosas y Él es su Amparador. A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la Tierra” (39:62-63)
Estas cuatro etapas comprenden la obra de Allah, el Altísimo, y de sus siervos, ya que toda acción que llevan a cabo las personas es conocida desde la eternidad por Allah, el Altísimo, quien ordenó que fuera escrita; siendo creada y deseada por Él.
Pero esto no indica que Allah, el Altísimo, no haya concedido a sus seres creados el libre albedrío y voluntad para llevar a cabo sus acciones.
Entre las pruebas de que el ser humano posee libre albedrío encontramos:
Primero: Allah adjudica al ser humano deseo y voluntad en sus acciones.
“Vuestras mujeres son como un campo de labranza, siembren vuestro campo de la manera que queráis” (2:223)
“Si [los hipócritas] hubieran querido realmente combatir se habrían preparado para tal fin…” (9:46)
Segundo: Dirigir órdenes y prohibiciones a las personas, ya que si éstas no poseyeran libre albedrío y voluntad serían los mandatos incoherentes y dirigidos a quienes no pueden llevarlos a cabo.
Tercero: El elogio a los que hacen el bien y el reproche a quienes obran el mal y la recompensa acorde a las obras. Si no fuera porque la acción sucede luego del albedrío y voluntad de la persona, la recompensa de quien hace el bien no tendría sentido y el castigo de quien hace el mal sería una injusticia y Allah, el Altísimo, es perfecto y no obra sin sentido ni injustamente.
Cuarto: El envío de los Profetas
“A estos Mensajeros los envié como albriciadores y amonestadores, para que los hombres no tuvieran argumento alguno ante Allah luego de que se les presentasen” (4:165)
y si no fuera porque la acción de las personas es resultado de su propia voluntad, enviar a los profetas no representaría ninguna prueba.
Los débiles de voluntad que cuando cometen un pecado se excusan en la predestinación
El pecador no puede excusarse con la predestinación cuando comete un pecado porque la persona peca por decisión propia y por su voluntad, sin saber si Allah, el Altísimo, había o no predestinado esa situación para él. Nadie conoce el decreto divino sino hasta que ha tenido lugar.
“nadie sabe qué le deparará el día siguiente…” (31:34)
¿Cómo es posible entonces excusarse con una prueba que desconocía que iba a suceder? Allah, el Altísimo, desmintió esta excusa diciendo:
“Quienes Le asociaron copartícipes a Allah dirán: Si Allah hubiese querido no Le habríamos asociado nada y no habríamos vedado nada, al igual que nuestros padres. Así es como desmintieron a los [Mensajeros] que les precedieron, hasta que sufrieron Nuestro castigo. Pregúntales: ¿Acaso tenéis algún argumento que podáis exponer contra nosotros? Sólo seguís conjeturas y no hacéis más que suponer” (6:148)
Le decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación: ¿Por qué no haces el bien pensando que Allah, el Altísimo, lo ha predestinado para ti? Ya que no existe diferencia entre el pecado y la obra de bien si consideramos que ignoramos su predestinación antes de llevar a cabo la acción. Fue por esto que cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él,  informó a sus compañeros que estaba predestinado quien moraría en el Paraíso y quien moraría en el Infierno, alguien preguntó: “¿Acaso no debemos confiarnos a lo que fue predestinado y abandonar las obras?”. Pero la respuesta inmediata del Profeta, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, fue: “No, obren, porque a cada uno de ustedes le será facilitado obrar para aquello que fue predestinado”.
Le decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación: Si sufrieras una enfermedad en alguno de los órganos de tu cuerpo no tardarías en visitar a los médicos que fueran necesarios y soportar las dificultades de una medicación dolorosa y amarga para alcanzar la salud; entonces, ¿cómo es que no tomas el mismo camino para curar la enfermedad de tu corazón que te lleva a los pecados?
Es nuestra creencia en el Islam que la maldad no se adjudica a Allah, el Altísimo, ya que Él se caracteriza por la Misericordia y la sabiduría. El Profeta dijo Le decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación: “La maldad no se te adjudica”. El designio divino no tiene maldad porque su origen es la misericordia y la sabiduría.
La maldad se encuentra en lo que fue predestinado y por eso el Profeta Le decimos al pecador que se excusa detrás de la predestinación: dijo: “¡Allah! Protégeme del mal que haya en tu predestinación”. Adjudicando la maldad a lo predestinado en sí mismo. Aunque es importante aclarar que la maldad que existe en lo predestinado no es un mal absoluto sino que es un mal relativo a una situación o a una persona pero que puede ser un  beneficio relacionado a otra situación u otra persona.
El mal que existe en este planeta, como las enfermedades, la pobreza, el temor, son males desde una perspectiva, pero una prueba y un beneficio desde otra. Dijo Allah, el Altísimo:
“Se puede ver la devastación en la Tierra y en el mar como consecuencia de las acciones de los hombres. Esto es para que padezcan [el resultado de] lo que han hecho, y puedan recapacitar” (30:41)

Frutos de la creencia en la predestinación:
  1. Encomendarse a Allah, el Altísimo y obrar según las realidades de los factores externos, ya que el factor y su resultado son productos de la predestinación divina.
  2. La paz interior y serenidad del corazón. Porque cuando se toma conciencia que las cosas suceden por el designio divino y que nada de lo que debía suceder se puede evitar, la paz y la tranquilidad inundan la mente y el corazón del creyente.
  3. El abandono de la jactancia cuando se alcanzan los objetivos deseados porque se toma conciencia que las cosas se logran por la misericordia de Allah, el Altísimo, por cuanto ha predestinado los factores y resultados. El agradecimiento a Allah, el Altísimo, y el abandono de la vanidad.
  4. El abandono de la inseguridad y el reproche cuando no se alcanzan los objetivos deseados o suceden desgracias. Porque al tomar conciencia de que todo sucede por la voluntad de Allah, el Altísimo y que nada podría haberlo evitado, la persona se refugia en Allah, el Altísimo y espera de Él la misericordia y la recompensa por la paciencia. Dijo Allah, el Altísimo, en el Corán:
“No sucede ninguna desgracia en la Tierra ni os azota a vosotros mismos adversidad alguna sin que esté registrada en un libro [la Tabla Protegida] antes de que acaezca. Ello es fácil para Allah. No os desesperéis por lo que no habéis conseguido y no os regocijéis por lo que se os ha concedido. Ciertamente Allah no ama a los arrogantes, jactanciosos” (57:22-23)
Pidan perdón a Allah por sus faltas y vuelvan a Él arrepentidos.
Hermanos y hermanas en el islam pidan paz y bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios nos enseña en el Corán:
“Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él”. (33:56)

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